Consiste en identificar y delimitar las áreas donde el agua superficial (lluvia, ríos, lagos) se infiltra naturalmente hacia los acuíferos, alimentando sus reservas subterráneas. Mediante técnicas como análisis geológico, estudios de suelos, modelación hidrológica y herramientas GIS, se evalúan factores como permeabilidad, pendiente, cobertura vegetal y patrones de precipitación.

